Le Senne aprovecha el Día de las Islas para cuestionar la autonomía y cargar contra la inmigración

El discurso institucional del presidente del Parlamento genera un alud de reacciones políticas por un tono considerado poco integrador y por el uso de conceptos propios de la extrema derecha

El discurso institucional del presidente del Parlament, Gabriel Le Senne, con motivo del Día de las Islas Baleares, ha provocado una fuerte controversia política por su visión crítica con el Estado autonómico y por la forma en que abordó la inmigración, con planteamientos que se alejan del tono habitualmente asociado a este tipo de actos.

Durante su intervención, Le Senne definió el modelo autonómico como un sistema "incapaz" de dar respuesta efectiva a determinadas situaciones de emergencia, pese a reconocer que, como presidente de la Cámara, está obligado a respetarlo y hacerlo cumplir. También abrió la puerta a una eventual reforma constitucional, si así lo decidiera la ciudadanía.

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Uno de los puntos más polémicos del discurso llegó en el ámbito migratorio. Le Senne habló de "inmigración masiva", defendió el estricto control de las fronteras y rechazó la regularización de personas migrantes propuesta por el gobierno central. En este contexto, relacionó datos de natalidad e inmigración, e hizo referencias a la "afinidad cultural" de los recién llegados, incorporando argumentos que varios analistas han vinculado a la teoría del , una tesis ampliamente cuestionada y asociada a la extrema derecha europea.

Las reacciones no se hicieron esperar. Desde el Partido Popular, su portavoz en el Parlament pidió que los discursos del Día de las Islas sean "más institucionales" y centrados en lo que une, aunque admitió que comparten algunos de los diagnósticos expuestos por el presidente, especialmente en materia de vivienda e inmigración.

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Mucho más duro se mostró el PSIB-PSOE, que calificó el discurso de "xenófobo y racista" y consideró que no representaba a la mayoría de la sociedad balear. Los socialistas lamentaron que el acto institucional se convirtiera en un mensaje partidista y acusaron a Le Senne de haber perdido una oportunidad de hacer un discurso integrador y respetuoso con la pluralidad de las Islas.

Adicionalmente, Vox defendió abiertamente la intervención del presidente del Parlament, asegurando que había estado "a la altura" de lo que, según el partido, preocupa a los ciudadanos baleares, como la inmigración, la presión sobre la vivienda o las políticas europeas que afectan al sector primario.

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La polémica deja un Día de las Islas marcado más por el debate político que por el consenso institucional, y reabre el debate sobre cuál debe ser el papel y el tono del presidente del Parlament en actos que, tradicionalmente, han querido representar al conjunto de la ciudadanía balear.