Al final, la culpa de la saturación la tendrá Zapatero

A un año de acabar la legislatura, el Gobierno continúa instalado en la retórica del pasado y la promesa de gestión futura

La legislatura de la 'contención' encara la recta final con récord de turistas, de embotellamientos, el malestar de los residentes y los precios de la vivienda en una escalada cuyo final no parece cercano. Ahora bien, si algo tiene claro el Gobierno es que no es culpa suya, y es cierto. Decir que el Ejecutivo no tiene la culpa de haber llegado a este punto es casi una obviedad, pero el problema es que la política no acaba en el diagnóstico. El Gobierno no es culpable, pero responsable de pensar, diseñar, desarrollar y aplicar medidas que enderecen la situación. Si las medidas no funcionan, hay que probar nuevas. El colapso no se soluciona solo con discusiones en el Parlamento.

El PP siguió la lógica habitual de la estrategia política y aprovechó cualquier ocasión para jugar la carta de la imputación del expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero. El galardón a la mejor interpretación fue para la presidenta del Gobierno, Marga Prohens, que, no sin dramatismo, aseguró que “tiempo al tiempo, caerán todos, uno por uno, y pagarán por el daño que hacen a España y a los españoles”. Los consejeros también hicieron mención a la situación judicial de Zapatero, independientemente de si se hablaba de un centro sanitario o de alguna cuestión sobre educación. Si Def Con Dos cantaban "la culpa de todo la tiene Yoko Ono", el expresidente socialista también puede servir de cabeza de turco. Faltaría más.

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Pero el primer puesto del ranking de culpables del PP, sea cual sea el área de que se trate, es el anterior gobierno. El principal argumento de los populares para sostener esto es que en tres años no se arreglan las catástrofes de ocho. La cuestión es no profundizar en qué se ha hecho en tres años, si ha habido alguna medida efectiva en materia de vivienda, si el compromiso de subir el ITS no existió y en realidad lo hemos soñado y si poner límites era no ponerlos en realidad. En el pleno del Parlament se pueden encontrar ejemplos.

A la pregunta de Ferran Rosa (MÉS per Mallorca) sobre el fracaso del programa Lloguer Segur, el conseller de Vivienda, José Luis Mateo, respondió de primeras: "al menos se aportan soluciones. Ustedes cero durante ocho años". "Con cuatro millones de euros en mascarillas habría habido para una buena renta social garantizada", dijo la consellera de Salud, Manuela García, a la diputada socialista Patrícia Gómez, quien le preguntaba por el transporte sanitario. De hecho, García menciona cada pleno la trama Koldo y el caso de las mascarillas en las Islas, así como la huelga de médicos, sobre todo cuando se trata de hablar de su gestión.

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"Ni amnistíamos prófugos por siete votos ni damos financiaciones singulares, ni soltamos terroristas para sostener un gobierno que no gobierna, ni tenemos un expresidente imputado por blanqueo de capitales", dijo el conseller de Educación, Antoni Vera, a Amanda Fernández (PSIB). ¿Cuál era la pregunta que provocó una respuesta tan variada y, como suele hacer Vera, a un volumen desmesurado? Una sobre el requisito de catalán de los docentes.

El consejero de Turismo, un hombre de fe

La palabra 'retórica' no tiene una significación unívoca y el diccionario da cinco acepciones. De esta manera, si la retórica es "el arte de la elocuencia", se puede asegurar que el consejero de Turismo, Jaume Bauzá, no tiene arte para la retórica. Pero, si es una "manera de hablar ampulosa y vacía", no se puede negar su habilidad. Cuando Llorenç PouBauzà también tuvo un intercambio dialéctico (y retórico, según la definición que nos guste) con Bauzà tambié va tenir un intercanvi dialèctic (i retòric, segons la definició que ens agradi) amb Marc Pons (PSIB), i va fer ús de frases desgastades després de tres anys repetint el mateix. "És imprescindible garantir un model de desenvolupament basat en la sostenibilitat econòmica, social i territorial", va dir, com si fos el primer dia de la legislatura. Potser no s'ha adonat que aquest model no té cap garantia perquè no se n'ha fet res al respecte. Però ell s'ho creu, o almenys fa veure que s'ho creu.

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, no le sentaron muy bien las acusaciones de homofobia que hizo contra él el diputado socialista Para acabar, se ve que al presidente del Parlament, Gabriel Le Senne, no le cayeron muy bien las acusaciones de homofobia que hizo contra él el diputado socialista Ares Fernández. Le Senne no dejó de gesticular mientras Fernández se refería a la "moral hipócrita", de la cual nacen las "agresiones LGTBIfóbicas". También mostró su estupor cuando Marta Carrió reclamó que se condenaran sus actitudes. Queda claro que no lo entiende.