El TIB ya no es para los 'guiris'

El gobierno de Bauzá incluyó en la página web del TIB una sección llamada ‘Turismo en el transporte público’. Promocionaba 39 rutas turísticas en seis idiomas y con un vídeo. Los visitantes debían saber que podían desplazarse fácil y barato por toda Mallorca y conocer playas, patrimonio y senderismo y naturaleza.

Hace once años, el autobús interurbano público de la isla tenía nueve millones de viajeros anuales. De estos, el 75% (unos 6,5 millones) eran turistas. El resto, residentes.

Una década después, casi llegó a los 30 millones de viajeros. El 68% eran residentes. Los términos se han invertido y no se puede atribuir únicamente a la gratuidad para los locales. Antes, el TIB era cosa de guiris y una opción desesperada para quien no podía desplazarse en coche, en una isla donde todo se hacía conduciendo. Ahora hay denuncias de que estos guiris –a los que no era tan complicado ignorar– se han apuntado a la pícardia española y utilizan tarjetas de residentes para acaparar las plazas del transporte público sin pagar un euro.

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La presidenta del Govern, Marga Prohens, ha salido a decir que están estudiando el caso, que es lo mismo que intentar poner puertas al campo cuando el problema no es el fraude de extranjeros espabilados sino el de la masificación. Un problema que ha preferido asfixiar en pactos de sostenibilidad teatrales e inoperantes hasta oscurecerlo. Mientras tanto, estamos todos entretenidos con el sainete de los coches del vicepresidente del Consell de Mallorca, Pedro Bestard, otra metáfora insultante más de privilegio frente al populacho.

No estaría mal luchar contra el fraude y sacarle los colores con multas ejemplarizantes a los infractores, pero no pasará y tampoco solucionaría el problema de fondo. ¿Un conductor sin tiempo ni para mear y lidiando con una caterva de viajeros cabreados se pondrá a pedir DNI? Lo que tenemos no es más conciencia sobre el impacto medioambiental del uso del vehículo privado, sino miles de personas que han huido de los precios de la vivienda en la ciudad y que sobreviven ahorrando en gasolina (y atascos) para pagar a los rentistas avariciosos que los exprimen con los alquileres o pagan hipotecas por pisos comprados a precio de oro. Entre muchas otras causas.

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Y pensar que hace solo diez años se incentivaba el autobús entre los guiris para que nosotros pudiéramos ir en coche... Ahora las carreteras (además de los TIB) también son suyas. Y lo que nos espera.