Saturación: es la hora de la responsabilidad
PalmaEs difícil no hablar del tema del verano. Por mucho que las palizas y la falta de conocimiento de los responsables de la Policía Nacional nos hayan entretenido unos días, aquí lo que ha quedado claro es que hay un descontentamiento enorme entre la ciudadanía por la saturación que sufrimos.
Y no es, como algunos han intentado hacer ver, un movimiento contra el turismo. A estas alturas nadie se plantea a corto plazo cambiar de golpe la principal actividad de las Islas. Lo único que piden los asistentes a la manifestación del 26-J, y los miles y miles que no fueron pero que estaban de alguna manera, es que vivir en Baleares no puede ser una tortura, ni una condena al mal humor, al atasco permanente o a la imposibilidad de comprar un piso en la vida.
Y eso es legítimo. Y deberíamos estar orgullosos de que los ciudadanos de toda casta e ideología salgan a la calle con poco menos de 40 grados a reclamarlo. Ahora, sin embargo, llega el tiempo de la responsabilidad. Por parte de las entidades de la sociedad civil de enfocar bien la conducción de este momento social que es diferente a lo que habíamos vivido hasta ahora: de la angustia, frustración e indignación, que no desaparecen, pasamos a un escenario donde al menos se respira una ola de voluntad de cambio. Como mínimo, de mitigar estos abusos que sufre la tierra y la gente que no puede pasear por el centro de su pueblo sin sentirse un extraño.
De los partidos políticos, de no querer sacar rédito del momento casi preelectoral. De las patronales, como han hecho los últimos días CAEB y FEHM, no negar la evidencia. Y del Gobierno. De no pensar en tacticismos o en no pisar ningún callo. De coger el toro por los cuernos y asumir que hacen falta medidas claras y menos discurso.