El regreso del 'coach'

Iñaki urdangarin ha vuelto a la escena pública y, pese a estar divorciado ya de la infanta Cristina, todavía sigue los pasos de quien fue su suegro. Ambos comisionistas, apartados de la Corona y repudiados socialmente (uno pagó con prisión; el otro, no), han reaparecido con una estrategia idéntica: la publicación de biografías intrascendentes para blanquearse y la ausencia de autocrítica. El excuñado de Felipe VI insiste ahora en que su condena fue "desproporcionada" y olvida que fue ratificada por el Supremo: 5 años y 8 meses por delitos probados de prevaricación continuada y malversación, tráfico de influencias, fraude a la Administración y dos delitos fiscales.

La amnesia selectiva de Urdangarin le hace olvidar que pagó empleados fantasma a través de Nóos, que facturó al Gobierno cientos de miles de euros por consultorías que resultaron humo y que pasó de negar cualquier supervisión de la Casa Real a decir que no daba un paso sin su supervisión. Entonces, lo que él y su socio hacían todavía se llamaba consultoría y hoy, coaching. De hecho, éste es el futuro laboral que se está forjando. Valor, es necesario tenerlo, para contratar sus servicios. Sea cual sea lo que venga.

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Fue tan lamentable como apasionante seguir aquel juicio en el que la infanta Cristina se presentó como una mujer sumisa y preconstitucional que parecía comportarse como una empleada de hogar, pagada, por cierto, también con fondos desviados de Nóos.

El coach vasco tiene todo el derecho del mundo a la reinserción, a empezar una nueva vida e, incluso, al olvido. Pero no en negar unos hechos probados. Hablar bien del Emérito, posible referente en los negocios, no es precisamente lo más sensato. El morbo en las esferas del cuore está en saber por qué se le rompió el amor con la infanta, generalidades que ha reservado para la revista ¡Hola!, porque a cada público hay que darle lo que demanda. No necesitamos leer sus memorias para descubrir lo que explica. Coaching de la peor estirpe. Si es que hay ninguna buena.

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A mí Urdangarin que me interesa es lo que firmaba correos como "el Duque Em-Palma-Do", que se comportaba en público con aires de rey, que cerraba acuerdos con Jaume Matas en Marivent jugando a pádel y que balbuceaba en el juicio cada vez que incurría en una contradicción. El renacido le deje para los lectores de su libro. Si en algún momento dice: "me equivoqué", que alguien me avise. Si no, en las regatas con el Emérito.