Montserrat Nadal

El fantasma de Pinochet vuelve a Chile 35 años después

No parece verdad, pero la realidad se impone siempre y la extrema derecha ganó las elecciones en Chile con el 58% de los votos, con un candidato, José Antonio Kast, hijo de un exsoldado nazi que había huido al país sudamericano.

He sido siempre admirador de Salvador Allende y de la propuesta de la "vía chilena al socialismo" que ligaba un análisis marxista de la sociedad y de las desigualdades que genera el capitalismo con la construcción de un estado social de derechos con escrupuloso respeto a la democracia. Esto, en contraposición a las prácticas del partido único y la hegemonía soviética de los países del llamado "socialismo real".

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Todos recordamos cómo terminó el gobierno de Allende y las reformas que apenas había iniciado aquel once de septiembre de 1973, en otro 11S que supuso la derrota de tantos anhelos y sueños de libertad.

Tampoco debemos olvidar que la llegada de Pinochet al poder comportó la puesta en marcha de un laboratorio macabro de prácticas de lo que se ha convertido en el neoliberalismo actual, que ha llegado a crear auténticos monstruos contra los servicios públicos y el estado como garante de los derechos sociales básicos, como Milei o el propio José Antonio Kast.

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¿Cómo es posible que gane la extrema derecha en Chile?

Según los analistas, Kast se ha hecho fuerte con dos cuestiones que, por desgracia, también están presentes en el debate político español y de las Islas Baleares y que la extrema derecha y sus altavoces mediáticos saben explotar muy bien: un discurso de mano dura hacia la inmigración y la inseguridad. Con estos dos mantras ya tenemos la Sede de las opciones ultraderechistas llena de huevos.

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¿Cuántas veces vemos, por ejemplo, que los informativos de la televisión autonómica comienzan con la llegada de pateras a nuestras costas? ¿Con qué frecuencia oímos hablar cargos electos de Vox de los peligros que suponen los menores no acompañados y de los recursos que tudamos con ellos? ¿O personas cercanas, incluso vecinos, que se quejan de que el centro de salud está saturado y lleno de gente de otros países con una tracalada de niños?

Por no hablar del alud de intentos de ciertos medios informativos que atan delincuencia con personas migrantes o de las posibilidades de que violen a tu hija con todos estos recién llegados presentes en nuestras calles. Por cierto, he terminado recientemente una formación y la gran mayoría de agresiones sexuales y de violencia de género se dan con personas del entorno cercano de la víctima; no hace falta ir a buscarlos a lugares más abajo del estrecho de Gibraltar oa sectores marginales.

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Este discurso ha llegado también al municipio de Manacor. Basta con ver cómo Vox nunca ha participado en la declaración institucional del 25N, en contra de la violencia machista; o con qué desprecio trata a las personas recién llegadas que han arriesgado la vida en el mar. No hace falta que vayamos tan lejos, como diría Llach "ellos están aquí entre nosotros"; no lo olvidemos. Lo mismo ocurre con las expectativas de crecimiento electoral en el Principado de una fuerza como Aliança Catalana. La alianza del odio de la extrema derecha hace su camino y coloniza todo lo que encuentra, sin distinciones, en todo el planeta.

Es necesaria una izquierda valiente y transformadora

El otro motivo para la victoria de la extrema derecha es la poca decisión, valentía y firmeza de la izquierda cuando gobierna, algo que ha sucedido con el mandato de Boric en Chile. Cuando las opciones de izquierda dudan y no resuelven los problemas de las clases populares que les han dado confianza, cuando no se atreven a afrontar las causas estructurales de las desigualdades, pierden el apoyo al frustrar las expectativas creadas.

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En el caso de las Islas Baleares, se fue poco decidido y atrevido en cuestiones como el decrecimiento turístico, el acceso a la vivienda o la promoción de la lengua catalana. El Gobierno de Pedro Sánchez vive una situación crítica, golpeado por la corrupción y las denuncias de acoso sexual, que sólo podrá revertir con medidas valientes que contribuyan en serio a mejorar la vida de la mayoría social que detuvo los pies en el Partido Popular y Vox en julio de 2023.

Aprendemos de las lecciones que nos da la vida: en Chile han vuelto los herederos de Pinochet, los asesinos de Allende. No permitimos que 50 años después gobiernen los neofranquistas, nostálgicos de quien fue, en palabras de Joan Brossa, "el dictador más viejo de Europa".