Las cofradías, 1 - Jaime Martínez, 0

PalmaEl primer alcalde elegido democráticamente en Palma tras la dictadura franquista, Ramon Aguiló, se halló un panorama desolador en cuanto a la fiesta del patrón de Palma. E ideó un plan que, visto en perspectiva, resultó brillante: hacer coincidir a una serie de solistas y grupos de máximo nivel, a la vez y gratis. Los resultados no se hicieron esperar y en unos años los palmensanos salieron a la calle en masa para gozar de actuaciones de sus ídolos musicales.

Con el tiempo, con el hábito ya creado, y con decenas de miles de personas por la calle, la calidad de las actuaciones fue menguando. Y era lógico. Ya no era necesario fundir presupuesto municipal si sin embargo el público ya había adquirido el hábito de salir de fiesta la noche del día 19. Pero con los años, esto también provocó un debate entre los ciudadanos más activos: ¿tiene sentido una fiesta que se basa sólo en conciertos y con una bicicletada al día siguiente?

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Con el propósito de dinamizar todo esto, y copiando modelos de otras neofestas, un grupo de voluntarios creó la Cofradía de San Sebastián, con base en el mítico bar Can Vinagre de Palma. Inventaron toda una liturgia, gamberra, comprometida con la realidad y, sobre todo, divertida y participativa. Ycon poco tiempo, las cofradías se esparcieron por todas partes.

Los conciertos ya son un apéndice de la fiesta de "todo el día" que proclaman las cofradías. Pero es que, además, este año el alcalde ha terminado de ponerlo de manifiesto. Su suspensión absolutamente política, y en el marco de la estrategia de Feijoo de añadir drama a una tragedia por ir contra Sánchez, fue una decisión injustificada. Ireveladora: o Palma revisa su programa o la fiesta popular se comerá cada vez más el oficial.