2026, Año Joan Alcover y Blai Bonet
Ya estamos en marzo del 2026 y esto quiere decir que estamos de lleno dentro de la celebración del Año Joan Alcover y del Any Blai Bonet, simultáneamente. Del autor de La Balanguera se conmemora el centenario de la muerte, mientras que del poeta santanyiner celebramos los cien años del nacimiento. Evidentemente los centenarios y otros números más o menos redondos son simples pretextos, como lo es también el motivo, si nacieron o murieron o hicieron la primera comunión. Lo que cuenta es la voluntad y el hecho de celebrar la memoria y la obra de dos de nuestros mayores poetas. Siempre es bueno recordar lo que dijo TS Eliot, que los pueblos que no honran a sus poetas son pueblos bárbaros. Los mallorquines (como los menorquines, los ibicencos y los formenterenses) no somos bárbaros, y por eso no nos olvidamos de rendir honores a los poetas, que son aquellos que manejan más lejos y más arriba la lengua de la tribu. Que en nuestro caso, como todo el mundo sabe salvo algún asno recalcitrante, es la lengua catalana.
No hablamos, repitámoslo, de dos cualesquiera. Joan Alcover es uno de los autores más destacados del romanticismo catalán de finales del siglo XIX y principios del XX, y junto a Miquel Costa i Llobera (otro gigante, como el suyo Pino de Formentor) son los capparas de la llamada Escuela Mallorquina, un movimiento que fue troncal para la evolución de la literatura escrita en catalán hacia la plena modernidad. Alcover, además, ya lo hemos dicho, es el autor de La Balanguera, un poema que no sólo tiene un alto valor simbólico para sí mismo, sino que (en la versión musicada por Amadeu Vives) es el himno oficial de Mallorca de 1996 a esta parte. La obra de Alcover sobresale en los poemas elegíacos, en los lamentos (como se comprende fácilmente a partir de su vida, tan desdichada en cuanto a pérdidas sensibles: enviudó dos veces, de Rosa Pujol y Maria del Haro y, de los cinco hijos que tuvo con ambas, murieron cuatro). Afirmar que poemas como La reliquia y Desolación son merecedores de figurar en cualquier antología del romanticismo tardío europeo, no es una exageración.
Blai Bonet, por su parte, es un visionario místico y sensual, autor –como poeta y como novelista– de una de las obras literarias más apasionantes, exaltadas e iluminadoras de su tiempo, comparable sin problemas a los de otros grandes autores coetáneos suyos, como el griego Katzanzakis y el italiano Pasolini. Los versos de Bonet impresionaron a Lou Reed, que los recitó con entusiasmo, y la grandeza de su obra no hace más que aumentar con el tiempo, entre otras cosas mediante la influencia que ha ejercido sobre sucesivas generaciones posteriores de escritores. Los jóvenes se sienten atraídos por Blai Bonet, porque Blai Bonet fue y sigue siendo siempre joven.
Los dos centenarios parten de entrada habiendo resuelto, y muy bien, la principal necesidad cuando hablamos de escritores: que su obra esté disponible. Acaba de salir una nueva edición, magnífica, de las Poesías completas de Joan Alcover, al cuidado de Ignasi Moreta, en Edicions 62. La poesía también completa de Blai Bonet se encuentra en un volumen ya mítico de Edicions de 1984, al cuidado de Nicolau Dols y Gabriel de la ST Sampol y prólogo de Margalida Pons, que se acaba de reeditar corregido y aumentado. Las novelas las encontramos reeditadas en Club Editor (apenas acaba de salir la incendiaria Haceldama), y los dietarios, también indispensables, están disponibles gracias a la editorial Adia. Todo a punto, por tanto, para que las instituciones, escuelas, institutos, universidades, escritores, medios de comunicación y todo quizque nos ponemos a alcoverizar y blaibo limpiar los Països Catalans.