ARTE

La última pieza del rompecabezas del 'Retablo de san Jorge'

El Retablo de san Jorge está desmembrado entre Chicago y París. Ahora se incorpora una nueva pieza. La Virgen María rodeada de las virtudes cardinales del Museo de Filadelfia la habría coronado.

Barcelona"Imagínate que tienes 4.000 rompecabezas de 1.000 piezas, que las mezclas todas, que quemas el 90%, y después intentas volverlos a hacer con las que te quedan". Santiago Alcolea, historiador del arte catalán, describe con esta imagen la tarea de los historiadores del arte medieval. Conocer el autor, el lugar de origen o reconstruir un retablo a partir de los compartimentos que se conservan puede ser una carrera llena de obstáculos.

El Retablo de san Jorge que Bernat Martorell (Sant Celoni, c. 1390 - Barcelona, 1452) hizo para la capilla del Palau de la Generalitat no fue víctima del fuego, pero sí lo ha sido de las vicisitudes históricas. Actualmente, está desmembrado entre el Art Institute de Chicago, que conserva la tabla central, San Jorge matando al dragón , y el Museo del Louvre, que custodia las cuatro tablas laterales con escenas del martirio del santo. Después de casi 80 años sin poder resolver la incógnita de la pintura que coronaba el retablo, ahora está a punto de confirmarse que la pintura de Martorell Virgen rodeada de las virtudes cardinales , propiedad del Museo de Arte de Filadelfia, culmina esta obra maestra del Gótico catalán.

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Una nueva restauración reveladora El estado de conservación de la pintura de Filadelfia es muy delicado y no pudo viajar a Barcelona para formar parte de la exposición del MNAC Cataluña 1400. El Gótico internacional , donde sí se pueden ver, de manera excepcional, las cuatro tablas del Louvre.

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Actualmente, La Virgen rodeada de las virtudes cardinales está siendo sometida a una restauración exhaustiva que muy probablemente permitirá confirmar la hipótesis que Carl Strehlke, conservador del museo, y Santiago Alcolea plantearon de manera paralela en 2007. El primero contrastó las radiografías de los paneles de roble de Flandes de la virgen con las de las tablas de Chicago y París y observó que todos están construidos de la misma manera. Este tipo de madera era la más apreciada entonces, ya que se tenía que importar de los bosques del mar Báltico. Alcolea basó su reconstrucción en las medidas de las dos tablas centrales, que coincidirían si a San Jorge matando al dragón no le faltase un tablón en la parte izquierda, donde estaría la parte de la cola y la pata del caballo que faltan. Sería muy extraño, sostiene el historiador, que Martorell las hubiera pintado cortadas.

Una atribución discutida Esta lectura no es compartida por todos los expertos. La historiadora del arte y profesora de la UB Rosa Alcoy atribuyó la tabla de Filadelfia al pintor Joan Antigó. En junio, la pintura estará libre de repintados y se podrá comparar con más exactitud con las otras partes de la obra.

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Lo que ha quedado fuera de toda duda en todo momento es que el Retablo de san Jorge es la obra maestra de Martorell. "Puede parecer paradójico, porque es la obra más temprana del pintor que se conserva, pero no se superó. Más adelante incorporó una gama más realista a la hora de describir la realidad, pero la riqueza de los colores y la profusión de efectos tornasolados más importantes están en esta obra", afirma Rafael Cornudella, el jefe de Gótico del MNAC y comisario de Catalunya 1400 .

La temática de las virtudes no era muy habitual en el arte catalán medieval, pero en el caso del retablo para el Palau de la Generalitat reforzaría, como apuntó la investigadora norteamericana Mary Gizzard, que la virgen pertenece a la obra encargada por una institución pública. La Templanza, la Fortitud, la Prudencia y la Justicia representarían los criterios de buen gobierno para las autoridades públicas.

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San Jorge matando al dragón es una de las joyas del Arts Institute de Chicago y guarda anécdotas curiosas, como la que vivió la catalana Inés Tell de Pallejà, que estuvo en contacto con el museo durante los veinte años que vivió en la ciudad. Los técnicos que estaban restaurando la pintura le pidieron si podía identificar la lengua en que estaban escritos unos pequeños fragmentos de papel de periódico que encontraron bajo las alas del dragón, que no era otra que el catalán.