De esto también quiero hablar
Me alegra que los últimos tiempos estén siendo benignos, incluso felices con galardones muy merecidos como el XXVI premio Jaume Fuster que otorga la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana, para Dolors Miquel, una autora imprescindible sin la cual no se entienden los finales del siglo XX y los inicios del siglo XXI de la literatura en lengua catalana, y ahora nos lo vuelve a demostrar con uno de los libros más impresionantes, sin lugar a dudas, que saldrán este año: El pit adormit, en Edicions 62, con preciosa cubierta de Miquel Barceló.En su más que destacable trayectoria, Dolors Miquel ha escrito sobre todo poesía, pero también nos ha proporcionado excelentes muestras de prosa y de teatro. Pues El pit adormit combina estas y todas las posibilidades textuales y más aún: tiene la fuerza estremecedora de un colosal poema épico, nos hace avanzar a través de diferentes tramas y subtramas talmente una gran novela catalana, goza de la rotundidad de la expresión de un monólogo que se despliega a ráfagas rabiosas, se lee con la avidez más eléctrica de los mejores diarios, y quien toca esto no toca un libro –como decía Walt Whitman aunque también lo hubiera podido decir Emily Dickinson sin ningún problema–, sino que toca un ser humano que ha consagrado su vida a la Belleza en mayúsculas porque la Belleza le ha generado heridas profundas y pasiones supremas, y por este motivo no le ha quedado ningún otro motivo que crear, crear con letras a través de una potencia a menudo despiadada. Continuaré estirando este hilo de pensamiento: hay libros que se escriben, sí, pero después hay otros que se imponen, que se nos imponen, y me atrevería a afirmar que Dolors Miquel es de estas creadoras que se ve impuesta por la torrentera que la empapa, y en este caso el tsunami se le ha presentado, en un decisivo instante vital, en forma de recuerdos, de imágenes, de escenas, de historias, de batallitas, de sugerencias, de reflexiones, de conexiones y de asociaciones que acaban alcanzando la forma de párrafos en una rotunda victoria del fragmento, del apunte, de la nota, del flash, de la fulguración. La manera nos puede hacer pensar en Lluís Maicas, pero el estilo es puro Dolors Miquel en una reformulación que nunca le habíamos leído hasta ahora, y ya sabemos que ha vivido muchas vidas y ha sido muchas Dolors Miquels y también Lola Miquel, pero la Dolors Miquel de ahora ha alcanzado una cumbre, una meta, un libraco. El pecho dormido, de esta nueva Dolors Miquel, es un demoledor testimonio vital en una crisis médica que suele llevar al abismo, un delicioso álbum de instantáneas que nos emocionan, un auténtico tratado filosófico, un seguido de golpes fuertes, una memoria individual y colectiva de cambios decisivos en la poesía catalana, una obra maestra de una escritora total en estado de gracia