Una montaña de basura delante del Ayuntamiento denuncia la suciedad de Llucmajor
La acción coincide con la celebración de los quintos y llega cinco días después de que el pleno reclamara declarar la emergencia sanitaria por la crisis de la recogida
PalmaLa fachada del Ayuntamiento de Llucmajor ha comenzado este martes el día con una montaña de bolsas de basura delante de la puerta. Residuos domésticos, cartones y otros desechos se acumulaban a primera hora en la entrada de la Casa de la Villa en una imagen que concentra el principal problema que ha marcado esta legislatura: una crisis de la recogida que hace años que se arrastra, agravada durante los últimos meses y que continúa sin resolverse.
Las bolsas han aparecido coincidiendo con la celebración de los quintos, durante la cual también se ha cubierto de papel higiénico una plaza del pueblo, una gamberrada habitual de esta fiesta. En la plaza también se ha colgado una pancarta con el juego de palabras 'Putmajor', una referencia directa a la suciedad que sufre el municipio. La acción ha dejado una de las imágenes más explícitas de la crisis: los residuos contra los que hace meses que protestan los vecinos han acabado acumulados en la puerta de la institución responsable de garantizar su recogida. Operarios municipales los han retirado a primera hora.
La protesta llega solo cinco días después de que el pleno de Llucmajor aprobara por unanimidad una moción para reclamar la declaración de la emergencia sanitaria ante la acumulación de residuos en la vía pública. La iniciativa fue presentada por el PSIB, MÉS per Llucmajor, Llibertat Llucmajor y S’Ull, pero en la votación final también recibió el apoyo del PP, ASI y Vox, los tres partidos que integran el equipo de gobierno.
La declaración de la emergencia permitiría recurrir a la tramitación urgente para contratar un refuerzo extraordinario de la recogida y los servicios de desinfección necesarios. La oposición había advertido que la acumulación de residuos, especialmente grave en El Arenal y en las urbanizaciones, provoca malos olores y favorece la proliferación de insectos y roedores, hasta el punto de representar, según los cuatro grupos, un “riesgo grave para la salud pública”.
El principal problema de la legislatura
La gestión de la basura se ha convertido en el gran problema político del mandato de la alcaldesa, Xisca Lascolas. Las deficiencias del servicio no son nuevas: la oposición sitúa su origen en el año 2015, pero señala que la situación se agravó considerablemente en 2024, cuando finalizó el contrato con la concesionaria FCC Medi Ambient.
Desde entonces, la empresa continúa prestando el servicio mediante una orden de continuidad. Los grupos de la oposición sostienen que esta fórmula no garantiza los medios humanos y materiales necesarios para asegurar la recogida de un servicio esencial. Al mismo tiempo, el procedimiento para adjudicar el nuevo contrato aún no ha terminado y, de acuerdo con los plazos administrativos, difícilmente entrará en vigor antes de un año.
Esta situación ha dejado el municipio atrapado entre un contrato extinguido, una concesionaria obligada a continuar prestando el servicio y una nueva adjudicación que no ofrece una solución inmediata. El último episodio llegó este verano, cuando la acumulación de bolsas en las calles empujó a la oposición a exigir un plan de choque que se mantenga hasta que entre en vigor el nuevo contrato.
El conflicto también ha contribuido al desgaste de Lascolas. A finales de junio, la alcaldesa del PP anunció que no optará a la reelección en 2027, después de 16 años en la política municipal. En la carta con la que comunicó la decisión, reconoció que esta ha sido una legislatura “difícil y compleja” y que no siempre había acertado y había cometido errores, a pesar de defender que siempre había actuado pensando en el interés general.
Lascolas aseguró entonces que continuaría trabajando “hasta el último día”. Poco más de un mes después, sin embargo, el principal problema de su mandato continúa abierto. Este martes, la crisis que hasta ahora se veía sobre todo en los contenedores del Arenal y de las urbanizaciones ha llegado de manera simbólica hasta la puerta del Ayuntamiento.