Las máscaras de la virtud

Hace años que estoy fascinadísimo por la vida y por la obra de Iris Murdoch, una de las escritoras más extraordinarias del siglo XX, y me encanta haberme convertido en uno de sus más acérrimos defensores, como exaltador de sus prodigios verbales pero también como traductor de algunas de sus mejores novelas. Por eso me alegra que una selección de sus ensayos llegue ahora a nuestra lengua y a nuestra cultura. Porque, aunque hay libros que invitan a pensar, los más importantes son los que invitan a repensar, es decir, mecanismos textuales que en realidad son maquinarias de palabras y pensamientos que incitan a hacernos entender por qué pensamos como pensamos. Existencialistas y místicos. Escritos sobre filosofía y literatura, de Iris Murdoch, publicado en La Blanca de Edicions 62 con excelente traducción y aclaraciones de Maria-Arboç Terrades, pertenece claramente a esta categoría feliz. Estamos ante un compendio de escritos que no solo se fundamentan en los pilares de la filosofía y de la literatura, sino que también cuestionan los límites y las esencias, y sobre todo plantean reflexiones morales de máxima, estricta, necesidad. Y esto, en un mundo cada vez más inmoral y sórdido –entre viles conflictos bélicos en Irán y en Ucrania y la espantosa revelación de los archivos desclasificados de Epstein que revelan una red mundial de prostitución, pedofilia y rituales satánicos–, es fundamental, me atrevería a afirmar, incluso, que todo un triunfo.El volumen, muy bien elegido y prologado por el filósofo y escritor y editor Raül Garrigasait, permite acceder a una Iris Murdoch ensayista que es, a la vez, tradicional y singular, incisiva e incómoda, iluminadora y cegadora, clarísima y cuestionadora, contundente y sorneguera. A pesar de que aprecio las aportaciones de Sartre, al final es la influencia decisiva de Platón y de los místicos lo que conforma las bases de su sistema de ideas, un cosmos que constantemente reivindica la dimensión moral del arte. También es importante destacar las conexiones con el concepto de alteridad y de empatía de Simone Weil cuando Iris Murdoch defiende que la mejor literatura es una escuela de atención, una manera de aprender a ver con más precisión y menos ego. Sin duda uno de los elementos más estimulantes deExistencialistas y místicos es el equilibrio entre rigor ético y teoría estética: Murdoch no separa jamás del todo estos dos ámbitos, y eso hace que el libro sea una constelación de chispas que se retroalimentan.Existencialistas y místicos, de Iris Murdoch, es una lectura profundamente enriquecedora, descaradamente apasionante, una genial edición que implica que el legado de esta autora genial está llegando a casa nuestra como bien se merece.