Difícil es

Hacía tiempo que Edicions Poncianes no publicaba nada nuevo, por eso ha sido una alegría que este sello tan especial haya sacado a la luz un volumen interesantísimo: Difàcil, el nuevo título de Manel Ollé, profesor de Historia y Cultura de China en la Universitat Pompeu Fabra, traductor, crítico y, sobre todo, poeta de destacada trayectoria que ha merecido galardones de prestigio como el premio Ciutat de Palma Joan Alcover de Poesia con Mirall negre, el premio de Poesía Sant Cugat a la memoria de Gabriel Ferrater con Bratislava o Bucarest y el premio Jocs Florals de Barcelona con Un grapat de pedres d’aigua, entre otros.Difícil continúa la línea integradora de diferentes textualidades en el marco de la página, es decir, se trata ciertamente de un libro de poemas, pero estos se presentan a partir de diferentes modalidades. Por un lado, poemas en prosa que se combinan con versos que, o bien son libres, o bien se presentan con diversos recursos métricos: haikus, haibuns, decasílabos… Cada propuesta tiene, es claro, una bocanada diferente, detalle que contribuye a la riqueza de recursos. Además, hay diferentes temáticas y registros: páginas que indagan en “el palacio de la memoria” (con multitud de viajes por todo el globo, incluso excursiones a rincones curiosos como las del film "Léolo, de Jean-Claude Lanzon), chorros que parecen sueños o escenas surrealistas (que funcionan talmente cuentos independientes que podrían haber sido incluidos sin ningún recelo en Combats singulars. Antología del cuento catalán contemporáneo a cargo del mismo Ollé), textos que indagan en la imposibilidad de la representación fiel a través de la insistencia de la letra… En cuanto a este campo, en su film La Chinoise, Jean-Luc Godard hace decir a los politizados personajes que “el arte no es un reflejo de la realidad, sino la realidad del reflejo”, y a esta misma conclusión parecen llegar algunos fragmentos de Difícil, sobre todo los que reflexionan sobre la idiosincrasia natural de cualquier copia (uno de los temas que Manel Ollé trató en el libro Plagia millor!) o de la reescritura, y aquí el autor establece diálogos fecundos con ilustres reescritores como Josep Carner, Miquel Bauçà y Josep Palàcios. Dos artes más se pueden vincular a Difícil: la arquitectura y la música. En cuanto a la primera, las ilustraciones de Manel Woodcutter Song parecen mapas psicogeográficos que dibujan el recorrido, cada vez más complejo y laberíntico, de las páginas a medida que avanzan. En cuanto a la segunda, diferentes artistas como John Cage son mencionados en vano: recordemos qué dijo Cage sobre el hecho de que el silencio es imposible, siempre está el rumor de fondo de nuestro cuerpo, idea que sobrevuela el espíritu de un libro fruto de una chispa telefónica y de una llamarada creativa que crece y se expande a partir de relecturas y reescrituras.