Tu 'foodie' de cabecera

Arroz caldoso de fiesta mayor en la Barceloneta

La Casa Maians, regentada por Roger Soteras y Fuensanta Hernández, es un nuevo restaurante de siempre en el barrio marinero

10/10/2026 - 21:28 h.

Qué descubrimiento, queridos lectores. Llegué allí porque un restaurador experto en cocina de cuchara lo recomendó en Instagram. Pensé: "Si lo dice él, habrá que probarlo". Es un local pequeño, sencillo y encantador de la Barceloneta. Por fin tengo un sitio preferido para ir a comer arroz en el barrio marinero. Un establecimiento nuevo, ya que solo tiene un año y medio, pero que es un restaurante de siempre. Ideal para aquellos a quienes les gusta mojar pan, para los que sorben las conchas y no les importa mancharse los dedos y para la gente que sabe que comer es tan importante, que hay que dedicarle tiempo. Esta semana os presento el Casa Maians.

Hacen cocina catalana y de mercado. Para saber qué pescado tienen se ha de preguntar, ya que en la carta pone: "Pescado fresco y moluscos: dependiendo de su temporada y de la gracia de la Virgen del Carmen". Porque sí, el pescado tiene temporada. Y si se come cuando toca es más económico y más bueno. Pero por eso no sufráis, porque Roger Soteras, el cocinero, es todo un experto. De hecho, es él mismo quien se encarga de ir a comprarlo cada mañana al mercado del pescado. En Casa Maians no entran en tendencias, no buscan modas. "La Barceloneta está muy castigada en este sentido", dice Soteras. Y añade: "No tenemos ni tatakis, ni ceviches ni tiraditos". Pero, por el contrario, tienen platos que calientan el alma. Hacen cocina de domingo y de fiesta mayor. Buenas raciones y cazuelas que se ponen en el centro de la mesa, como en casa. "Bien vestidas", dice. ¿Y qué quiere decir eso? Grandes fondos, pescado y molusco. Alegría y Mare Nostrum.

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Roger Soteras es la mitad del restaurante, la otra es Fuensanta Hernández, la responsable de sala. El barrio los ha acogido con los brazos abiertos. En primer lugar, porque ella vivió allí nueve años. En segundo lugar, porque le pusieron un nombre muy pertinente: Maians era la isla que quedó integrada en la ciudad. Un terreno ganado al mar gracias al cual nació la Barceloneta. Hacen cocina barcelonesa para barceloneses, con la puerta abierta a todo el mundo. "Sabíamos que si nos ganábamos a la gente de la Barceloneta, detrás vendría el resto de la ciudad", dicen.

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Platos con identidad

Vamos a comer. Tienen una carta fija y después platos que cambian cada día. Les gustan las cazuelas, las legumbres, los menudillos y sobre todo los arroces. El buque insignia es el arroz caldoso marinero. Atención, porque lleva trabajo: hay cangrejo azul, galera, calamar, sepia, cigalas, gamba roja, mejillones, congrio y rape. No se privan de nada. Recientemente, ha salido en algún lugar en Japón y van todo de japoneses a probarlo (y flipan, claro). Eso sí, ellos van temprano por la mañana. Otro arroz que tienen casi siempre en la pizarra es el arroz en cazuela con pies de cerdo gratinados y alioli. O, ahora que ha venido el frío, el arroz de matanzas, típico ibicenco. Roger Soteras trabajó en la isla durante mucho tiempo y hace algún guiño a la riquísima gastronomía de las Baleares.

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Otro plato que cabe destacar es la bomba de jamón. "La Cova Fumada hará siempre la mejor bomba de carne y todo el resto son copias", dice Soteras. La suya es diferente y es a la vez un homenaje, ya que estuvo muchos años trabajando en el Bar El Jabalí, en el Paral·lel. Un bar-charcutería que tenía una maravillosa bomba de ibérico que muchos barceloneses recuerdan con nostalgia y que ahora podéis probar en el Casa Maians. Tanto Roger como Fuensanta han viajado mucho, y el poso de lo que han ido viviendo ha dado forma a este restaurante, que pudieron comprar gracias a la bajada de precios pospandemia. Hacen comidas, de miércoles a domingo, y también desayunos de tenedor viernes, sábado y domingo. En los desayunos encontraréis gasolina para empezar el día en forma de careta de cerdo con alioli, tortilla de bacalao o capipota. Para comer se debe reservar, y si queréis ir el fin de semana, llamad con más de una semana de antelación. Hay sitio para 27 comensales y no hacen turnos. "No queremos que la gente se marche", dicen. No, nosotros tampoco nos queremos ir.

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Declaración de intenciones

Este texto no es contenido publicitario. Todos los lugares los he visitado como cliente y he pagado la cuenta como cualquier otra persona.