La tecnológica mallorquina Robot cierra la venta al grupo sueco HMS por 21 millones

La multinacional se compromete a mantener la sede, la marca y los puestos de trabajo en Mallorca, mientras que Bernat Bonnín y Jaume Simonet continuarán al frente hasta finales de 2027

15/09/2026 - 11:37 h.

PalmaLa tecnológica mallorquina Robot, una de las empresas industriales de base tecnológica más consolidadas de las Baleares, está a punto de pasar a manos suecas. La multinacional HMS Networks ha lanzado una oferta para adquirir el 100% de las acciones de la empresa fundada en Mallorca y especializada en sistemas de automatización de edificios, especialmente de hoteles. La operación valora Robot en 21 millones de euros y, si se completa, comportará también su exclusión de BME Growth.

La operación está muy encaminada. Bernat Bonnín, Jaume Simonet, José Alberto Antich y Lorenzo Ramón Vaquer, que conjuntamente controlan el 77,69% del capital, han firmado un acuerdo irrevocable para votar a favor de la operación y vender todas sus acciones a HMS. El grupo sueco ofrece 6,25 euros por título, lo que supone unos 17,37 millones de euros por el conjunto de las acciones, mientras que el valor empresarial –que incorpora otras magnitudes financieras– se ha fijado en 21 millones. La oferta todavía deberá ser aprobada por la junta de accionistas y completar los trámites de BME Growth.

El acuerdo, según ha confirmado Bernat Bonnín al ARA Balears, "está pendiente de aprobación por la Junta General", prevista para el 16 de octubre. "Implica que Jaume Simonet (CEO hasta ahora) y yo, nos quedamos hasta finales de 2027", ha dicho. Solo la participación de Bonnín, que controla el 42,6% de Robot con más de 1,18 millones de acciones, está valorada al precio de la oferta en unos 7,4 millones de euros. Simonet controla un 15,38%; Antich, un 15,53%, y Vaquer, un 4,17%. Los cuatro han acordado transmitir íntegramente sus participaciones, de manera que la operación provocará un cambio de control de la compañía.

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Según ha confirmado Bernat Bonnín a l'ARA Balears, "el compromiso de la compañía es quedarse en la sede de Mallorca, mantener los nombres y los puestos de trabajo", ha asegurado. La compra llega, además, en un momento de crecimiento de Robot. La compañía cerró el 2025 con unas ventas próximas a los nueve millones de euros y un margen EBITDA (rentabilidad operativa) de aproximadamente el 27%. HMS justifica los 21 millones de valor empresarial aplicando un múltiplo de 8,2 veces el EBITDA de Robot, que en 2025 fue de 2,56 millones. El precio ofertado representa una prima del 18,3% sobre la cotización media ponderada de los seis meses anteriores al anuncio.

De Mallorca al mundo

Robot desarrolla sensores, controladores de habitaciones y sistemas de gestión integral de edificios que permiten automatizar instalaciones, controlar la climatización y reducir el consumo energético. Mantiene la sede y la producción en Palma, en el polígono de Son Rossinyol, y dispone también de una filial en la República Dominicana. Sus principales mercados se encuentran en destinos turísticos de Europa y América Latina. HMS, en cambio, es una multinacional con más de 1.100 trabajadores, más de veinte oficinas comerciales en todo el mundo y una facturación de 3.577 millones de coronas suecas en 2025.

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Precisamente esta red internacional es uno de los principales argumentos de la operación. HMS considera que la tecnología de Robot complementa su división de automatización de edificios y ve especialmente potencial para comercializar los productos desarrollados en Mallorca en Asia-Pacífico y Oriente Medio, dos mercados donde Robot todavía tiene una presencia limitada. Bonnín defiende que la integración permitirá acelerar el crecimiento internacional y abrir oportunidades que la empresa difícilmente podría alcanzar por sí sola.

La venta tiene una significación especial en el contexto industrial de las Baleares. Hace apenas unos meses, en un reportaje del ARA Balears sobre la progresiva pérdida de peso de la industria en las Islas, Bonnín ponía precisamente a Robot como ejemplo de la dificultad, pero también de la posibilidad, de mantener en Mallorca una actividad tecnológica de alto valor añadido.

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El fundador explicaba entonces que uno de los principales problemas de las empresas tecnológicas mallorquinas era encontrar y retener personal cualificado por el encarecimiento de la vivienda. Robot necesitaba ingenieros y perfiles altamente especializados, pero, según advertía, contratarlos fuera de las Islas era cada vez más difícil si la empresa no podía ayudarles también a encontrar un lugar donde vivir. A este problema añadía los costes inherentes a la insularidad.

Bonnín reivindicaba, sobre todo, la innovación como la única manera en que una industria mallorquina pudiera competir internacionalmente. Robot tenía entonces, según explicaba a este diario, 74 trabajadores, 14 de los cuales dedicados exclusivamente a investigación y desarrollo. Eran trabajadores que, en palabras del empresario, no fabricaban el producto del momento, sino que preparaban lo que la empresa produciría en el futuro. “La innovación es la clave”, resumió.

Robot había mantenido esta apuesta incluso en momentos difíciles. Bonnín recordaba que durante la crisis financiera la empresa se vio obligada a reducir plantilla, pero preservó el equipo dedicado a innovación, una decisión de la cual, aseguraba, acabaron recogiendo los frutos. También advertía contra la tentación de competir únicamente por precio: desde Mallorca, con unos costes estructurales superiores, siempre habrá algún productor capaz de fabricar más barato. La respuesta, defendía, solo podía ser añadir valor, invertir en tecnología y diferenciar el producto.

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El fundador de Robot también rechazaba en aquella conversación con el ARA Balears presentar industria y turismo como dos sectores enfrentados. Buena parte de los clientes de la compañía son precisamente hoteles, a los cuales proporciona sistemas de automatización y ahorro energético. El problema, sostenía, era el desequilibrio entre el peso enorme de la actividad turística y el progresivo retroceso de la industria. La diversificación económica, según defendía, exigía empresas capaces de generar empleo cualificado durante todo el año e invertir de manera continuada en conocimiento.

Seis meses después de aquellas declaraciones, el futuro de Robot pasa por su integración en un grupo internacional. HMS asegura que quiere aprovechar la tecnología, la posición en el sector hotelero y el equipo desarrollados por la compañía mallorquina para crecer globalmente. En el comunicado de la operación, el grupo sueco afirma que espera incorporar a los trabajadores de Robot a su estructura una vez completada la compra. La multinacional sitúa actualmente la plantilla de la firma en unas 65 personas, incluido el personal de fabricación.

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