Las 25 propiedades del rey Medidas de la sanidad privada en Baleares
El magnate Víctor Madera acumula propiedades históricas en Baleares mientras hace crecer su negocio sanitario
CiudadelaVíctor Madera Núñez (Oviedo, 1961) está, desde hace unos años, en boca de todos. El presidente de la Quirón se ha convertido en el gran magnate de la sanidad privada en España, que tanto se favorece de planeamientos urbanísticos para construir un hospital privado en Madrid como saca de los escombros castillos, palacetes o fincas de medio Estado. De su Asturias natal hasta las Islas, donde ya son decenas las propiedades que ha comprado a lo largo de la última década.
Madera, quien pasa por ser el principal lugarteniente de tierras en Menorca, se ha transformado en un magnate inmobiliario desde que, hace nueve años, vendió Quirón Salud, el mayor grupo hospitalario privado de España, a la compañía alemana Fresenius Helios, el mayor grupo sanitario de toda Europa. La operación se cerró con 5.760 millones de euros, de los que 450 fueron a parar directamente a manos del médico asturiano. Casado y padre de cuatro hijos, no se ha desentendido ni mucho menos de esa empresa, de la que es su presidente no ejecutivo. Quirón gestiona actualmente más de 80 hospitales y centros de día en los que trabajan 35.000 personas.
Buena parte de sus ganancias les invierte en la adquisición de patrimonio para dar una segunda vida a edificios, recintos o explotaciones que, de lo contrario, se abandonarían. Las primeras operaciones las llevó a cabo en 2017 en su tierra (Luarca, Llanes, Oviedo…), donde creó la sociedad Paisajes de Asturias SL, pero también en Menorca donde, a partir de la constitución de la sociedad Encantos de Menorca SL que administró en los primeros meses, ya es propietario, al menos, del 2% de todo el territorio isla de Colom y edificios históricos, como la antigua casa señorial de ca n'Squella, en Ciutadella. La lista la completan, entre otros, los lugares de torre del Ramo, Santa Ana, Son Vivó, Son Vell, Son Ermità, Binidelfà, Tirant Vell, Son Rubí, el Huerto del León y Fontanilles, algunos de los cuales se han reconvertido al agroturismo y la restauración.
En todas las Baleares
De hecho, varias fuentes contabilizan hasta 25 posesiones de Madera en Baleares. Fuera de Menorca han trascendido operaciones como las de Can Jordi en Formentera –donde promueve un paradero privado–, una mansión en la urbanización Caló de Real de San José de Sa Atalaya (Ibiza), Capocorb Nou en Llucmajor, Son Verí en Valldemossa o la compra en la capital balear de la Clínica Planas, el antiguo cine Rialto, el antiguo cine Rial el cual los jesuitas le han cedido por un período de 70 años. Una decisión no exenta de polémica, motivada por el traslado del centro educativo a Son Moix, aunque Madera ha anunciado su intención de convertirlo en una residencia medicalizada para personas mayores. Ahora, también ha puesto el foco en el Levante de Mallorca, donde el médico y empresario multimillonario asturiano negociaría otras compraventas inmobiliarias de relevo.
Su obsesión por comprar patrimonio se ha extendido también a otras comunidades, desde Asturias (el palacio de Trenor, en Figueras) a Ciudad Real, donde ha adquirido el convento de los dominicos, pasando por Extremadura, donde ha rematado la adquisición de cuatro inmuebles emblemáticos por 80 millones de euros haciendo el pregón de las fiestas.
Una colección 'vintage'
La sede social de las empresas que gestionan la mayoría de estas propiedades se encuentra en una lujosa oficina del paseo de la Castellana de Madrid, la ciudad en la que vive habitualmente, en una residencia en La Moraleja. Pero las fuentes consultadas sitúan a su centro de operaciones en Luxemburgo, donde tiene radicada la empresa HCI SA. Su patrimonio se calcula entre los 600 y los 1.000 millones de euros.
Con el fin de agruparlo en torno a un mismo sello, creó Vestige Collection, la marca que distingue su selección de hoteles y villas en todo el Estado, pero también en el extranjero, incluso en el norte de Namibia. La caracteriza su "identidad arquitectónica", pero también el emplazamiento de cada uno de los alojamientos. En cada propiedad, explica, "respetamos tanto la estructura y el carácter original del edificio, como el contexto natural e histórico con el que nació". Pero, por encima de todo, actúa porque no soporta ver cómo el patrimonio se deteriora.
En sus escasas apariciones públicas, Víctor Madera deja claro que quiere transformar los destinos, enfocándolos al turismo, y dar trabajo a la población local, como ya ha hecho con las decenas de empleados que acumula en Menorca y que se hacen cargo de la gestión diaria de sus propiedades. También dice que defiende los "valores" sociales para que se transmitan a las nuevas generaciones y tira de cierto espíritu filantrópico para justificar parte de sus operaciones.
No invierte sólo en tierras con las que ha tenido cierta interacción, sino también en aquellas que tienen alguna significación para su familia, sobre todo para su esposa, Maria Obdulia Fernández. Nombrada presidenta de Paisajes de Asturias, ha encontrado en Madera al marido ideal para dar salida a su vocación como profesora de Arte, reconocida en su Oviedo natal con la medalla de oro de la Cámara de Comercio.
La privatización, clave de su éxito
El ascenso de Madera no se explica sólo por su trayectoria empresarial, sino también por el contexto en el que ha crecido el negocio de la sanidad privada en España. Licenciado en Medicina por la Universidad de Oviedo y especializado en traumatología, empezó ejerciendo de médico antes de adentrarse en la gestión hospitalaria. Durante los años 90 se incorporó al proyecto empresarial que acabaría convirtiéndose en el grupo hospitalario Quirón, una empresa que, con el tiempo, se transformaría en el principal actor de la sanidad privada del Estado.
Su expansión coincidió con una etapa de cambios profundos en el sistema sanitario español. Las administraciones públicas, especialmente a partir de los años 2000, empezaron a externalizar servicios ya colaborar con operadores privados en la gestión de hospitales, pruebas diagnósticas o servicios especializados. Este modelo de concertación y derivaciones ha sido uno de los motores que ha permitido el crecimiento de grandes grupos hospitalarios como Quirón, Ribera o HM Hospitales.
En este contexto, el nombre de Víctor Madera ha quedado inevitablemente asociado a la progresiva privatización de determinados segmentos de la sanidad. Sus detractores sostienen que el modelo beneficia a grandes corporaciones que obtienen beneficios millonarios a partir de recursos públicos, mientras que sus defensores argumentan que la colaboración público-privada permite reducir listas de espera y ampliar la oferta asistencial. Sea como fuere, la venta de Quirón Salud al grupo alemán Fresenius Helios en el 2017 simbolizó la entrada definitiva del capital internacional en el negocio hospitalario español.
Para Madera, aquella operación marcó un punto de inflexión. Con cientos de millones de euros en el bolsillo, el médico asturiano inició una nueva etapa como inversor global. Desde entonces, su nombre aparece asociado tanto a operaciones sanitarias como a adquisiciones patrimoniales e inmobiliarias de gran calado que, en las Islas Baleares, lo han convertido con uno de los principales terratenientes. Lo que empezó como una carrera médica se había convertido, en pocas décadas, en una de las fortunas más destacadas vinculadas al negocio de la salud en España.
El crecimiento de estos grandes grupos hospitalarios se explica también por el peso de los conciertos con la sanidad pública. En España, los hospitales privados reciben cada año más de 4.600 millones procedentes de las administraciones por derivaciones, pruebas o gestión de centros públicos. Sólo en la Comunidad de Madrid, la Administración ha pagado más de 5.000 millones de euros al grupo Quirón entre 2019 y 2024 por la gestión de hospitales públicos y el cuidado de pacientes derivados, una factura que se acerca a los 1.000 millones anuales. En las Islas Baleares, el volumen es menor, pero también existente: el Servicio de Salud deriva a miles de pacientes a centros privados.