Hito a hito

El comellar de la Cocina, ancho y profundo acceso inclinado a la Comuna

Recorrido por este espacio natural emblemático de Bunyola, surcado de numerosos caminos y señado por una rica y variada toponimia

PalmaUn comellar es un espacio de tierra ancho y profundo, de suelo inclinado por la depresión del terreno, entre tierras más elevadas. Ésta es la definición más ortodoxa que nos ofrece el Diccionario Alcover-Moll (DCVB) y que nos permite razonar una parte de la toponimia de la sierra de Tramuntana. La ruta que proponemos es una caminata por la Comuna de Bunyola que se inicia por la emblemática posesión de los Cocons y que se adentra hacia el interior de este inmenso espacio comunal, el más importante de todas las Baleares, por el comellar de la Cocina. Este topónimo nos remite también a una gran cueva, que visitaremos durante la marcha, y que fue en el pasado refugio y punto de encuentro de las personas que trabajaban en la Comuna. Esta área natural representa una de las masas forestales más extensas de Mallorca, con una extensión de 716 hectáreas que representa el 8,5% de la superficie de todo el término municipal de Bunyola.

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A Bunyola podemos llegar en transporte público. La línea 204 (Puerto de Sóller-Palma) nos deja en Can Penasso; y la línea 205 (Bunyola-Palma), hace parada en el interior del pueblo. En la web tib.org encontrará toda la información sobre horarios y disponibilidad de cada línea.

La ruta

[00 min] Partimos de la Plaza, entre la iglesia parroquial de San Mateo, la Casa de la Villa y Ca d'Espardenyer, en dirección a Santa Maria por la calle de la Iglesia. Pronto alcanzamos la barriada del Garrigó, donde se inicia la carretera que sube al área recreativa de Cas Garriguer, centro neurálgico de la Comuna de Bunyola. No abandonamos la carretera principal, [15 min] porque no será hasta pasado el cementerio municipal (km 8 Ma-2020) que orientemos nuestros pasos hacia la posesión de los Cocons, por el camino del mismo nombre que encontramos a mano izquierda, por detrás de la subestación eléctrica de Bunyola.

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[25 min] Los Cocons es una de las posesiones emblemáticas de Bunyola, por donde pasa uno de los caminos principales hacia la montaña de la Comuna por la Coma Gran. Aparece documentada por primera vez en el siglo XIII, aunque será a partir del siglo XVII que encontramos los registros más importantes, como la irrupción al frente de la propiedad de la familia Muntaner, presente hasta bien entrado el siglo XX. Éste es un espacio tocado por las musas inspiradoras de las artes. "La posesión aparece en la obra literaria de Llorenç Villalonga; su padrino, el médico Guillem Villalonga Gelabert, se casó con Catalina Muntaner de los Cocons Sancho, la hija mayor del señor de los Cocons y él pasó algunas temporadas de su infancia" (Las posesiones de Bunyola, historia y patrimonio. G. Valero y Martí, B. Suau Font y J. Mateu Verdera. Editorial Olañeta, 2012). Dos novelas de Villalonga, Bearn o la sala de las Muñecas (1956) y Los hurones (1967) toman como referente estas tierras para recrear sus respectivos espacios literarios.

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Por otra parte, gracias al libro de Caterina Valriu i Llinàs, Las Fábulas que el Archiduque no publicó (Galés Edicions, 2022), sabemos que una de estas historias, la que lleva por título 'Es dos amics', se ambienta en este lugar. Además, una anécdota recogida por Gaspar Valero en el libro Palma, ciudad de leyenda (Editorial Olañeta, 1995), cuenta que con ocasión de la visita del rey Alfonso XII a Mallorca, a mediados de marzo de 1877, tuvo lugar una audiencia en el palacio de la Almudaina a la que acudieron todos los alcaldes de la isla. Llegó la hora de las presentaciones. Al ser el turno de Jaume Muntaner, le presentaron al rey como alcalde de Bunyola, pero él añadió todo orgulloso: "¡Y señor de los Cocones!". En pocas palabras, el Borbón le respondió: "Que Dios se los conserve muchos años, señor alcalde".

Dejamos las casas atrás y nos desviamos a la izquierda por un camino asfaltado que apunta hacia el interior de una pequeña urbanización. Orientamos nuestros pasos hacia la montaña, delante de nosotros. [35 min] Termina el asfalto y se inicia un viejo y tradicional camino de carro, contraído el comellar de la Cocina y nos guía costero arriba. De camino chocamos, al menos, con dos hornos de cal. h 05 min].

Se trata de un espacio natural, escondido entre las matas y en el bosque, que antiguamente debió servir de corral para las guardas de animales que pastaban por el entorno y de refugio para los pastores. Los restos de construcciones atestiguan su uso y el propio topónimo parece evocar un pasado en el que los trabajadores de la Comuna compartían víveres y contarelles. Volvemos hacia atrás hasta la pista y recuperamos nuestro camino. En este breve trozo de pista hasta la carretera de la Comuna, encontramos un mirador hecho con troncos de madera, donde una inscripción anuncia el 'Mirador de la Cocina' [1 h 10 min]. Los ojos quedarán cautivados por la amplia y hermosa panorámica que se extiende hasta el mar.

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Salimos a la carretera de la Comuna, a la que nos incorporamos por la derecha, en sentido ascendente. Pasadas unas curvas, a la izquierda, [1 h 30 min] encontramos señalizado el camino que por el comellar de Cupí conduce hasta el área recreativa de Cas Garriguer. Pronto encontramos un monumental horno de cal, de Palou, a mano derecha del camino. A la izquierda, los pendientes que conforman el comellar de Can Fil. [1 h 45 min] En el siguiente cruce, giramos a la izquierda por el camino del paso del Grau. Nos dirigimos hacia los peñascos que miran sobre Can Grau por un camino ancho y cómodo. Atentos a los indicadores, en unas curvas cerradas, a la altura del mirador de Sa Màquina, nos harán entrar en un camino más estrecho y antiguo en dirección a Bunyola. Se trata de un viejo camino de herradura que describe unas cortas lazadas por dentro lo que sería propiamente el paso, una brecha entre el roquedal. En cuanto al topónimo del mirador, con bellas vistas de los peñascos de Honor, podemos decir que hasta finales del siglo XIX la Comuna era inaccesible con carro desde el pueblo, de ahí que se construyó un funicular –'Sa máquina'– para bajar la leña hasta Can Grau.

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Pasamos ranchos de carbonero, pequeños aljibes y algún horno de cal. Un paisaje antrópico propio de los bosques de montaña. Salimos de la Comuna al camino del Planiol entre el peñón de Can Fil, a la izquierda, y el monte del Castellet, a la derecha. Sin perder de vista los indicadores, giramos a la derecha y recorremos los últimos metros antes de entrar de lleno dentro de Bunyola por el Carreró de la Comuna. Una sarta de caminos que nos llevarán hasta la Plaza, donde finaliza nuestra ruta [2 h 45 min].

Los datos

Dificultad 2 sobre 5

Distancia 8,72 km

Desnivel 435 m

Duración 2 h 45 min

Altitud máxima 565 m

Ruta circular

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