Músicos

De Irán o de Argelia: qué aportan los músicos árabes a las Islas

Formaciones como Qanat o Muqawama, nacidas en las Baleares, han servido para establecer puentes entre músicos y melodías de todo el mundo

05/04/2026

PalmaDice Pegah Khoei, nacida en Irán hace 41 años, que la Tonada de collir figues fue una de las melodías que cuando llegó a Mallorca, hace seis años, le hicieron sentir como en casa. “Tiene unas vibraciones que me trasladan a los sonidos de Irán, especialmente a los del oeste del país”, comparte, si bien de inmediato matiza que no es, ni de lejos, la única. Así lo demuestra el hecho de que Figues de Tadjikistan sea solo uno de los ocho temas que conforman Aigua ballant, el primer trabajo discográfico del grupo Qanat, un trío donde Khoei, junto con Tomeu Gomila y José Miguel Puigserver, teje puentes entre la música tradicional de las Baleares y melodías persas y bizantinas. Así, en el disco se pueden oír temas como Fandango Bandarí o Sant Antoni de Khorasan, que consiguen sonar nuevas y tradicionales a la vez. “Puede parecer que estamos lejos, pero basta escuchar las músicas tradicionales de lugares como Mallorca e Irán para darse cuenta de que las raíces son las mismas. Tenemos más cosas en común que diferencias entre nosotros. A mí me bastó escuchar las grabaciones de la abuela de mi pareja para verlo claro. Oírla cantar las tonadas de trabajo me trasladó directamente a los sonidos que había oído toda la vida en nuestro hogar”, comparte.

Esta cantante y músico, residente en Lloret de Vistalegre, salió de Irán cuando tenía 17 años con la intención de ampliar sus estudios. Después de pasar por Turquía, Chipre y Valencia, aterrizó en Mallorca en el año 2020 de manera casual. “Había conocido a un músico en Turquía que resultó que vivía en Mallorca”, explica, “y como yo volvía periódicamente a Irán, me pidió que, en uno de esos viajes, le hiciera llegar un instrumento tradicional. Al venir a Mallorca para llevárselo llegó la covid y no pude partir, pero de inmediato me di cuenta de que era un buen lugar para vivir, que me sentía muy cercana a la gente y a la cultura de aquí”.

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Hace ya un tiempo que Pegah Khoei no ha podido volver a Irán y reconoce que desde el estallido de la guerra no ha tenido contacto directo con sus familiares, residentes en Teherán. “Tengo que ponerme en contacto con una persona que, si hay un poco de suerte, puede contactar con ellos y hacerme saber que están bien, pero han cortado todos los canales de comunicación que tenía con ellos”, reconoce emocionada. Basta con volver a pronunciar la palabra música, sin embargo, para aferrarse a la poca esperanza que aún conserva, a pesar de la crudeza del conflicto. “Hay mucha confusión en el pueblo iraní; ya la había antes de los ataques de hace diez días”, comparte, “pero yo creo que estamos todos de acuerdo en que no queremos ni fuego ni guerra, queremos paz. Compartir arte y canciones puede ser una manera de generarla, de crear vínculos entre las personas. Compartir vida, cultura y belleza: es la única manera de construir un futuro juntos”.

Casos excepcionales

Sin embargo, la existencia de Qanat es casi una excepción dentro del panorama musical de las Baleares, donde pocas veces se refleja la diversidad cultural que actualmente nutre el Archipiélago. Y eso que a finales de los 80 existieron formaciones pioneras en este sentido, como Wonkhaï Palma, grupo afromallorquín formado por Oscar Pla, Mané Capilla, Michel Sanmartí, Omar Niang, Lansana Soussoko y Samba Gano. La banda fue una de las participantes de la final del concurso Pop-Rock del año 1989 y también de la célebre Nit de rock illenc que se llevó a cabo en Es Viveros en enero de 1990, en el marco de las fiestas de San Sebastián. Hoy en día, sin embargo, la fusión musical y cultural es todavía muy limitada en las Baleares.

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Lo sabe bien José Miguel Puigserver, más conocido como Púter. Además de formar parte de Qanat, es uno de los miembros de Muqawama, banda que él mismo define como “una torre de Babel musical”. Formada en el año 2018 en Sineu, entre sus integrantes hay músicos como Jaume Compte y Àngel Garau, los cuales se añadieron al proyecto gestado por Puigserver y Rabah Ourrad, músico y cocinero proveniente de Argelia que había llegado a Mallorca después de pasar por París, Londres y Barcelona. “Yo siempre había tenido ganas de experimentar con el hip-hop, que era un género que me gustaba mucho, pero no lo había probado nunca. Resultó que, en el mismo pueblo que yo, vivía Rabah, que había sido el líder de la banda pionera del hip-hop en el norte de África, MBS. Nos presentaron y un par de días más tarde ya estábamos en el estudio, haciendo pruebas y mezclas, integrando sonidos que nos interesaban a ambos y experimentando juntos”. El nombre del grupo, de hecho, es bien intencionado: “Muqawama significa resistencia en árabe”, explica Rabah Ourrad desde Argel, donde se ha vuelto a establecer, sin perder el vínculo con Mallorca, que define como su segunda casa. “El grupo es tanto una resistencia musical, frente al mainstream que todo lo domina, que hace que la gente ya ni siquiera se dedique a cantar, solo a poner autotune por todo, pero también es una resistencia ante la extrema derecha que intenta volver a dominar el mundo. Nos resistimos a esta idea de neocolonialismo que se impone y que quiere provocar el abandono de todo aquello que nos hace humanos, desde la empatía hasta la diversidad pasando, evidentemente, por la cultura”, explica.

“La música hecha en Mallorca pasa por un momento de debilidad importante”, reflexiona Púter, “porque no tienes posibilidades de tocar en ningún sitio y así es difícil incentivar la creación. Pero, en general, falta cultura musical y tampoco hay un interés real por conocer otras culturas. Estamos disociados, como si la música del norte de África no tuviera nada que ver con nosotros, cuando estamos tan lejos, o tan cerca, de Argel como de Barcelona. El Mediterráneo no es una frontera, nos debería servir de autopista cultural, pero no parece que la queramos aprovechar”.