Esta ‘a’ que se nos escapa: ¿realmente es un castellanismo?
Por qué decimos ‘han entrevistat l’escriptora’ pero también podemos oír ‘han entrevistat a l’escriptora’? El marcaje diferencial de objeto es una cuestión controvertida de la gramática catalana con una historia más antigua y más curiosa de lo que podríamos pensar de entrada
-
CAT -
ENG -
DE
Palma¿Os ha pasado alguna vez que, cuando alguien os ha dicho que había saludado ‘a la vecina’ o que en la radio habían entrevistado ‘a aquella escritora tan famosa’, os habéis preguntado si aquella ‘a’ tenía que estar ahí? La pregunta es bastante frecuente y, si solo tenemos en cuenta la normativa, la respuesta es sencilla: no. Deberíamos decir ‘he saludado a la vecina’ o ‘han entrevistado a aquella escritora’. En castellano, en cambio, la preposición sí que sería necesaria: convendría decir ‘he saludado a mi vecina’ o ‘han entrevistado a la escritora’, y por eso es fácil pensar que, cuando la usamos en catalán, nos hemos dejado llevar por la lengua vecina.
Sin embargo, las lenguas pocas veces se dejan explicar con una regla tan sencilla. En catalán, la ‘a’ también aparece (e incluso puede ser necesaria) ante determinados complementos directos. Además, si nos fijamos en la historia de la lengua, descubrimos que esta construcción ya se documenta en catalán medieval, mucho antes de que la presión social del castellano llegara a tener la intensidad que conocemos. Para entender qué pasa, sin embargo, conviene empezar por aclarar qué es un complemento directo y por qué, a veces, puede ir precedido de una preposición.
Cuando decimos ‘he comprado un libro’ o ‘he visto a Pol’, los sintagmas que siguen al verbo hacen la misma función sintáctica: son complementos directos, es decir, indican sobre quién o sobre qué recae el evento del que habla el verbo. En catalán, esta función generalmente no va introducida por ninguna preposición, aunque el complemento designe a una persona. El complemento indirecto, en cambio, sí que suele llevarla: en ‘he regalado el libro a mi sobrino’, ‘el libro’ es aquello que regalamos y ‘a mi sobrino’ indica quién lo recibe.
Marcaje diferencial de objeto
Esta distinción parece clara, pero las cosas se complican cuando entramos en determinados contextos. No todos los complementos directos se comportan igual, y las lenguas disponen de recursos para indicar qué función hace cada elemento dentro de una frase. Uno de estos recursos es el que los lingüistas llaman ‘marcado diferencial de objeto’ o, simplemente, MDO.
El término puede parecer complejo, pero la idea es sencilla: en determinadas lenguas, algunos complementos directos llevan una marca que los distingue de otros complementos. En catalán y en castellano, esta marca puede ser la preposición ‘a’, si bien en otras lenguas puede funcionar de maneras diferentes. Esta marca, sin embargo, no se pone delante de todos los complementos directos: su presencia depende de factores como si designan a una persona, si son definidos o si podemos identificar claramente de quién o de qué hablamos.
En catalán, la normativa establece unos límites concretos para el uso de esta ‘a’. En general, no se pone, pero hay contextos en los que sí puede aparecer, como ante determinados pronombres personales fuertes (‘Te he visto a ti’) o cuando ayuda a evitar una ambigüedad. Por ejemplo, ‘¿A quién ha visto Miguel?’ no quiere decir lo mismo que ‘¿Quién ha visto a Miguel?’: en el primer caso preguntamos quién ha sido visto por Miguel; en el segundo, quién ha hecho la acción de verlo.
También hay construcciones en las que el complemento directo aparece separado de la posición habitual y se retoma con un pronombre débil. En estos casos, en el catalán mallorquín incluso es posible marcar objetos inanimados, como en ‘Yo no tengo espacio para ponerlos, a todos estos libros’. Esto nos hace pensar que no basta con decir que la ‘a’ aparece ante personas, sino que también hay que mirar cómo está construida la frase.
Si la cuestión fuera solo gramatical, probablemente no generaría tantas dudas. Ahora bien, en el caso del catalán, el uso de la preposición ante complementos directos humanos también debe considerarse en relación con el contacto con el castellano, una lengua en la que el uso de la ‘a’ ante complementos directos humanos está mucho más generalizado. Como hemos dicho, sin embargo, la semejanza entre dos formas no basta, por sí sola, para explicar su origen.
Los estudios de la lingüista Anna Pineda sobre la evolución del marcado diferencial de objeto en catalán muestran que esta construcción no es una novedad de los últimos años. El análisis de textos antiguos permite documentar su uso ya en catalán medieval, lo cual demuestra que no se trata de una estructura completamente ajena a la historia del catalán, sino de un recurso que ya formaba parte de los usos de la lengua en épocas anteriores.
Influencia del castellano
Ahora bien, que una construcción aparezca en textos medievales no significa que la influencia del castellano no haya tenido ningún papel. De hecho, los datos históricos analizados por Pineda indican que el marcaje diferencial de objeto aumenta notablemente a partir del siglo XVI y que llega a porcentajes elevados en determinados tipos de complementos y en algunos textos del siglo XVII. Esto coincide precisamente con un periodo en el que el contacto con el castellano es cada vez más relevante (al menos en la documentación escrita), de manera que la influencia de esta lengua puede haber contribuido a extender la construcción. Así, pues, la historia que dibujan estos datos es más compleja que una simple oposición entre una forma genuina y una forma importada.
En definitiva, cuando nos preguntamos si en catalán decimos ‘han convidat a la escritora’ o ‘han convidat a la escritora’, en realidad mezclamos dos preguntas. Si lo que queremos es seguir la normativa general del catalán estándar, la forma recomendada es ‘he saludado a la vecina’. Ahora bien, si lo que queremos es entender por qué muchos hablantes usan la preposición en este contexto, debemos tener en cuenta más factores, como el contacto con el castellano, la variación lingüística y la historia de la lengua.