Canto gregoriano para bailar bajo la luna en Mallorca
La Luna en Vers programa Gregotechno que fusiona canto gregoriano, música electrónica, visuales y movimiento en una experiencia inmersiva este viernes en el puig de Consolació de Sant Joan
PalmaLa voluntad inicial de este proyecto era “hacer accesible” un repertorio que había conmovido profundamente a Marc Vilajuana. Hace aproximadamente diez años descubrió el canto gregoriano y quedó fascinado por este universo sonoro. “Más allá del aspecto espiritual, es el fundamento de la música occidental. Es con el canto gregoriano que comienza la escritura musical en Occidente, ya que hasta entonces la música se había transmitido oralmente”, apunta.
De esta idea nace Gregotechno, formado por Marc Vilajuana y Alejandro Narés, así como todas las demás personas colaboradoras de sus espectáculos, como Xavier Arqué, encargado de los visuales. El objetivo, sin embargo, no era enganchar dos lenguajes que conviven en paralelo, sino “construir un diálogo real entre ambos”. En los directos hay piezas en las que la electrónica –producida por Narés– acompaña el canto gregoriano –interpretado por Vilajuana– y toda la producción sonora nace de las melodías y de los textos gregorianos. En otras, es la música electrónica la que asume un papel protagonista, pero siempre alimentándose del imaginario del canto. Su última propuesta en directo llega a Mallorca este viernes, día 7 de agosto, al Puig de Consolació de Sant Joan, dentro del festival La Lluna en Vers, en una velada compartida con el artista Paco Pecado, que también presentará su último disco.
Narés explica que, antes de incorporarse al proyecto, “prácticamente no conocía el canto gregoriano”. Fue precisamente Gregotechno el que le permitió descubrirlo y ampliar este contexto musical. “Con el proyecto nos interesa llevar este repertorio a espacios donde habitualmente no llega: clubs, salas y festivales, haciéndolo accesible a públicos muy diversos.”
Misterio
El misterio es una de las palabras clave de Gregotechno. Desde sus inicios, sus creadores decidieron que no querían dar respuestas al público, sino formular preguntas. Durante el concierto aparecen interrogantes que invitan a la reflexión, como Ubi est Deus? (¿Dónde está Dios?). Este misterio también se construye visualmente. “Las luces, las sombras y los espacios ocultos forman parte de la experiencia, favorecen la introspección y dejan que sea cada espectador quien interprete lo que vive”.
Gregotechno se estrenó en Mallorca hace dos años en la Casa Blai Bonet. Lo recuerdan y dicen que ahora llegan con un directo mucho más elaborado gracias al trabajo conjunto con Àgata Tantiña, encargada de la dirección escénica. “Ya no se trata solo de un concierto, sino de una experiencia inmersiva donde la música continúa siendo el centro, pero dialoga con otros lenguajes escénicos: texto, dramaturgia, luz, visuales y movimiento”, desarrolla Vilajuana. De hecho, los miembros del grupo explican que no se sienten cómodos definiendo Gregotechno como un concierto, un espectáculo o un show. “El directo funciona casi como una liturgia contemporánea. Comienza desde aquello que tradicionalmente identificamos como sagrado: solemnidad, contemplación y ritual. Progresivamente evoluciona hacia una experiencia más corporal, popular y festiva”, reflexiona.
Meditación
Vilajuana y Narés explican que una de las cosas que más les gusta es observar las reacciones del público. “Son muy diversas: hay quien escucha con los ojos cerrados, quien vive el concierto casi como una meditación, quien baila y quien sale con una expresión de sorpresa. Eso nos encanta”, dicen.
También el tono y el ambiente de cada concierto cambian según el espacio donde actúan. No es lo mismo tocar en un monasterio, en una sala o al aire libre. “Cada contexto modifica la manera como el público recibe la propuesta”. El público, además, es marcadamente intergeneracional. Lo explica Narés: “Hay jóvenes que se acercan al proyecto atraídos por la música electrónica y el baile, mientras que personas de más edad llegan interesadas por el canto litúrgico. Esta mezcla de perfiles nos sigue sorprendiendo”.
Uno de los conciertos más impactantes que recuerdan es el que ofrecieron durante la Noche de los Museos en el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), el pasado mayo. Hicieron tres actuaciones ante cerca de 5.000 personas cada una. “Fue impresionante ver una masa de público tan grande ante nosotros”, recuerda Narés. “Es una experiencia muy diferente de la que vivimos habitualmente en salas con menos capacidad de asistentes”.